Probablemente la cuenca del Matarraña sea uno de los territorios aragoneses con rasgos de identidad geográfica y cultural más claros para su constitución en comarca. Su peculiar desarrollo histórico y su papel como tradicional zona de comunicación entre dos áreas geográficas distintas, el litoral peninsular y el interior del Valle del Ebro, han sido determinantes para su configuración y personalidad actual.






