El recorte en infraestructuras del Gobierno afecta al 12% de las obras en Aragón
REDACCIÓN /DIARIO DE TERUEL/ Alcañiz
El ministerio de Fomento rescindirá el contrato con la empresa Rover Alcisa, que acaba de presentar un segundo modificado del proyecto co
nstructivo -el primero supuso una ralentización de los trabajos durante varias semanas-, según argumentó el diputado socialista y secretario general de los socialistas en Teruel, Vicente Guillén.
La empresa -que resultó adjudicataria del contrato de la obra en julio de 2007 al realizar la mejor oferta económica por un importe de 47.606.000 euros- planteó un primer modificado del proyecto el año pasado, cuando llegó incluso a retirar maquinaria de la carretera como medida de presión al ministerio de Fomento. Finalmente, hubo acuerdo, pero las obras sufrieron otro parón como consecuencia del segundo modificado que, según los socialistas, es superior al 20% y “Fomento no acepta ya modificados superiores al 10% del presupuesto en el contexto de austeridad actual”, dijo Guillén.
Así las cosas, el ministerio de Fomento deberá iniciar un expediente de rescisión del contrato que llevará un tiempo de tramitación, tendrá que reestudiar el proyecto técnico, incluir la obra en un nuevo Presupuesto del Estado y licitarla, lo que supondrá una demora de entre uno y cuatro años.
En Aragón, Fomento rescindirá cuatro de los 33 contratos de obra nueva de más de un millón de euros, lo que representa el 12 por ciento de la inversión. Son varias actuaciones, una en la Autovía A-21 y dos en la A-23, aunque la única que volverá a licitarse es la obra del acondicionamiento de la N-232 a su paso por Monroyo.
Cros: “Un varapalo”
El anuncio del ministro de Fomento, José Blanco, ayer por la mañana, cogió desprevenido al alcalde de Monroyo, Andrés Cros. Ésta es la localidad más afectada, no sólo porque acogió con una gran satisfacción la reanudación de las obras, que quedaron suspendidas en 1994 al hacer suspensión de pagos la empresa entonces adjudicataria, sino porque, además, la llegada de trabajadores de todas las subcontratas había supuesto que las viviendas rurales o en alquiler estucieran llenas, así como los establecimientos de hostelería.
Andrés Cros se enteró a través de la televisión. “Cuando oí que decían que una obra en la N-232 en Teruel entraba en el recorte me imaginé que sería la nuestra”. Para el alcalde, ésta es una “mala noticia” ya que “después de 14 años con las obras paradas, después de que las han suspendido dos veces desde que se reanudaron, volvía a haber un gran número de trabajadores; había toneladoras, mucho movimiento de tierra y camiones, y realmente pensábamos que ésto iba en serio”.
En cualquier caso, Andrés Cros reconocía que pese a que se adjudicaron los trabajos en 2007, el trabajo que se ve a simple vista es “muy poco”. Según mencionó, “se hizo algún movimiento de tierra, han construido pasos de ganado y subterráneos, lo que se llama obras de fábrica, pero poca cosas más”.
Al alcalde, después vivir en propia persona la historia de estas obras desde 1994 solo le quedaban ayer palabras para intuir que “es una obra maldita, igual que las de la N-232 en La Pobleta (Castellón), donde hubo corrimientos de tierra y muchos problemas, aunque al final, ahí se han acabado”.
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FUENTE: Diario de Teruel, www.diariodeteruel.net









