Matarraña / Matarranya Digital

Un territorio de contacto, un territorio de frontera

La comarca del Matarraña, debido también a su situación de territorio de unión entre dos áreas geográficas diferenciadas parece haber jugado, a menudo, un papel de frontera a lo largo de su dilatada historia.
En la prehistoria reciente las tierras del Matarraña fueron ampliamente recorridas por grupos de cazadores y recolectores que vivieron en pequeños abrigos rocosos situados próximos a los ríos y barrancos que surcan su territorio. En el barranco de Calapatá entre Cretas y Calaceite, en Els Secans de Mazaleón y Els Figuerals de Fuentespalda, estos grupos de cazadores realizaron delicadas pinturas en las que representaron sus modos de vida y sus creencias mediante una singular manifestación cultural: el arte rupestre levantino, que ha sido recientemente declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO.

En los siglos VII-VI a.C. se aprecian en estas tierras rasgos culturales nuevos y bien definidos, como el de los enterramientos bajo túmulos, cuya distribución en el mapa comienza a dar a la cuenca del Matarraña un papel fronterizo o diferenciado con respecto a las tierras del litoral. La distribución de las necrópolis tumulares coincide, con bastante precisión, con el territorio de la Tierra Baja o Bajo Aragón histórico, al igual que el de las estelas ibéricas decoradas que se realizaron en los siglos anteriores al cambio de era. Se delimita así, por tanto, desde varios siglos antes de Cristo, un extenso territorio con unas características geográficas y culturales bien definidas, en el que la cuenca del Matarraña constituía su límite oriental.

Pero, sin duda, la organización actual del territorio del Matarraña tiene su origen a finales del siglo XII, en tiempos de la conquista cristiana, cuando estas tierras fueron cedidas por el Rey a obispados, como el de Zaragoza y el de Tortosa, y a órdenes religioso-militares, como la de Calatrava, para asegurar su defensa como territorio de frontera ante los musulmanes. Con la incorporación de un importante contingente de población procedente de otras zonas del norte peninsular, especialmente de Lérida, se inicia la nueva organización de este territorio en el que se comienza a hablar catalán, quedando sus nuevos pobladores bajo la unidad jurídica del fuero de Aragón y el área de influencia de la moneda jaquesa. Poco después, con el desgajamiento del reino de Aragón y el Condado de Cataluña, a mediados del siglo XIII, la frontera entre ambos territorios quedó definitivamente establecida en el curso del río Algars, habiéndose mantenido así hasta nuestros días.

A finales de la Edad media la arquitectura gótica, de nuevo levantina, experimenta un gran desarrollo en la comarca del Matarraña que conserva, desde entonces, uno de los conjuntos más interesantes de este estilo en Aragón.

La Edad moderna, entre los siglos XVI y XVIII, constituyó, en general, una época floreciente en la que la agricultura del olivo y el comercio del aceite y la seda experimentan un gran crecimiento dando lugar a un importante desarrollo económico de la zona cuyo impacto es todavía patente en la sólida arquitectura civil de algunas localidades como Calaceite, La Fresneda, Mazaleón y Cretas. Pero también fue una época de esporádicos conflictos y de gran fervor eclesiástico que ha quedado evidenciado en la profusión de edificios religiosos construidos o reformados durante el periodo barroco: iglesias, conventos, ermitas, portales-capillas, peirones...

La Edad contemporánea constituye, en conjunto, una época de recesión económica y de lento desarrollo provocado por los desastres de las continuas guerras y conflictos que asolaron estas tierras durante los siglos XIX y XX. Especialmente el área de Els Ports de Beceite jugó un papel primordial como lugar de resistencia armada en las diversas guerras carlistas que afectaron a muchos otros pueblos del Matarraña. A pesar de los intentos denodados de un grupo de eruditos y propietarios ilustrados, que promovieron un importante movimiento cultural en las primeras décadas del siglo XX encabezados por el abogado calaceitano Santiago Vidiella, la comarca del Matarraña continuó con su letargo. La guerra civil española dio lugar en esta zona a una inusitada expansión de colectividades libertarias y anarquistas que fueron duramente reprimidas. A lo largo de todo el siglo XX la comarca del Matarraña ha perdido tres cuartas partes de su población. Este movimiento migratorio, dirigido sobre todo hacia Cataluña, ha sido especialmente acusado entre los años 1950 y 1980. En la actualidad, se ha frenado la emigración pero todavía se sigue perdiendo población debido al alto índice de envejecimiento de la misma.

En los últimos años la creación de la Mancomunidad de Municipios del Matarraña ha dado lugar al germen de la actual comarca que, con un talante abierto y de clara unidad entre todos sus miembros, admite una doble capitalidad: la administrativa en Valderrobres y la cultural en Calaceite. La creación de la comarca del Matarraña, regulada por la Ley 7/2002 de 15 de Abril, constituirá un nuevo hito en la larga historia de este territorio aragonés vecino de Cataluña y Valencia.

Fuente: Comarca del Matarraña. Colección Territorio7. Gobierno de Aragón

 

 
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J. Antonio Benavente Serrano
Teresa Thomson Llisterri
(Coordinadores)

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